ARTICULA / Argentina 2026–2036 / Eje 5
Insumo de discusión · Eje 5

Reforma del Estado
y federalismo fiscal

Un contrato fiscal de 1988 que sigue vivo, tres niveles de gobierno con responsabilidades superpuestas y una pregunta abierta sobre qué Estado quiere ser Argentina.
Serie Argentina 2026–2036 · Documento de trabajo · Mayo 2026
I
Diagnóstico
situacional

Argentina tiene tres niveles de gobierno —Nación, veinticuatro jurisdicciones provinciales (23 provincias + CABA), y alrededor de dos mil trescientos municipios— con asimetrías constitucionales, fiscales y operativas significativas. El régimen de coparticipación federal vigente data de 1988, la Ley 23.548, que fue sancionada como "Régimen Transitorio". Treinta y ocho años después sigue operando, ampliada con sucesivos parches: leyes complementarias, pactos fiscales, decretos de emergencia, asignaciones específicas y compensaciones puntuales que reescribieron el mapa fiscal sin tocar la ley base.

La reforma constitucional de 1994 ordenó sancionar una nueva ley de coparticipación antes del 31 de diciembre de 1996. El plazo se incumple desde hace veintinueve años: ningún Congreso logró el consenso necesario. Doctrinariamente esto se denomina "inconstitucionalidad por omisión" y es objeto de estudio académico continuo.

En cifras concretas:

  • Empleo público total: 3,8 millones de puestos en 2024. Según INDEC, equivale al 17% del empleo total argentino. La distribución por nivel: 66% provincias, 21% Nación, 13% municipios (Secretaría de Trabajo, marzo 2024). Argentina tiene el segundo mayor nivel de empleo público de América Latina después de Trinidad y Tobago, según OIT 2022. Composición funcional: 55% administración y defensa, 26% educación, 18% salud.
  • Disparidad provincial extrema en empleo público. Tierra del Fuego: 130 empleados públicos cada 1.000 habitantes. La Rioja: 114. Catamarca: 106. Neuquén: 105. Santa Cruz: 104. En el otro extremo: Córdoba 33, Buenos Aires 37, Santa Fe 42, Mendoza 44. Promedio nacional 50/1.000 (Dirección Nacional de Asuntos Provinciales, diciembre 2024). La distancia entre extremos supera el factor 4x.
  • Distribución fiscal asimétrica. La Nación recauda el 82% de los impuestos pero se queda con el 67%; transfiere el 7,3% del PBI a provincias vía coparticipación y leyes complementarias en 2024. Las provincias recaudan por sí mismas solo el 4,8% del PBI (datos IDESA / Min. Economía). Buenos Aires aporta cerca del 40% de los impuestos coparticipables y recibe alrededor del 21% del total (posición sostenida por el senador Marcelo Daletto, UCR + Cambio Federal, junio 2025).
  • Judicialización del régimen. Dieciséis provincias mantienen reclamos judiciales contra la Nación por interpretaciones del régimen vigente o por recortes de transferencias discrecionales. La Corte Suprema acumula causas sin sentencia de fondo desde hace años. El sistema opera, en la práctica, en zona de litigio permanente.
  • Modernización fragmentada del Estado. Existen islas de excelencia administrativa —Ciudad de Buenos Aires en algunos rubros, programas específicos en Mendoza, Córdoba y Santa Fe— que no se sistematizan al resto del país. CIPPEC estima que el 74% del personal directivo del Estado nacional tiene títulos universitarios o superiores, pero la profesionalización por concursos formales sigue siendo excepción y no regla en los tres niveles.

La pregunta que sobrevuela el diagnóstico no es solo qué hay, sino por qué se sostiene. Es lo que aborda el siguiente bloque.

Síntesis

El problema del Estado argentino no es de tamaño sino de arquitectura. Tres niveles de gobierno conviven con contratos vencidos pero vigentes, asimetrías fiscales estructurales y heterogeneidad institucional que va de la frontera regional al promedio OECD según la jurisdicción.

II
Tensiones
estructurales

Si la reforma del Estado argentino llevara décadas pendiente por falta de propuestas, ya estaría resuelta. No lo está. Las propuestas existen, los diagnósticos también. Lo que falta es la combinación política capaz de implementarlas. Conviene mirar qué fuerzas operan debajo.

La coparticipación es un contrato político de primer nivel. Tocarla abre veinticuatro negociaciones simultáneas con incentivos contradictorios: cada provincia pelea por su porción, y el resultado agregado se vuelve difícil de coordinar. Existen voces, fundamentalmente desde IDESA, que sostienen que el sistema actual genera "incentivos perversos" porque las dirigencias provinciales encuentran más rentable congraciarse con el poder central que desarrollar capacidades productivas locales. Otras voces —desde Fundar, CIPPEC, IDEA— argumentan en cambio que el problema no son los incentivos sino la falta de criterios objetivos en la distribución secundaria, que sigue siendo opaca y sin fundamento explícito.

Hay una asimetría estructural recaudación–gasto que opera todos los días. La Nación recauda los impuestos más productivos. Las provincias gastan en los servicios más sensibles —educación, salud, seguridad—. Los municipios ejecutan los conflictos cotidianos. Quien recibe el reclamo no tiene los recursos; quien tiene los recursos no recibe el reclamo. Esa estructura hace inevitable la negociación permanente, y convierte a los gobernadores en intermediarios obligados de cualquier política nacional. El Pacto de Mayo firmado en Tucumán el 9 de julio de 2024 con 18 gobernadores —y la creación del Consejo de Mayo por Decreto 382/2025, con Alfredo Cornejo como representante de las provincias firmantes— expone esa dinámica: el presidente no negocia con el sistema fiscal, negocia con los gobernadores.

El empleo público funciona como variable de absorción social en buena parte del país. En las provincias del norte y de la Patagonia el sector público es el principal empleador. Existen lecturas que apuntan a esa función estabilizadora como una protección que ningún sistema privado provee en territorios con baja densidad económica. Otras lecturas la describen como mecanismo de patronazgo político de largo arrastre, sostenido por sindicatos provinciales con capacidad de bloqueo (UPCN, ATE, sindicatos docentes y de salud). Las dos lecturas conviven en el debate público y suponen políticas opuestas. El documento no toma posición; señala que el conflicto está abierto.

Reforma del Estado como ajuste versus reforma como modernización. Cada gobierno usa los términos pero el contenido cambia. Ajuste es reducir; modernización es transformar. Son palancas distintas con resultados distintos. La gestión Milei se inscribe en una tradición que entiende reforma como reducción del tamaño estatal: en 2024 el gasto público alcanzó 15,2% del PBI, 4,4 puntos por debajo de 2023 (informe CEPA, principios 2025). Otras tradiciones —parcialmente el primer Macri, parcialmente Cambiemos en provincias, una parte del peronismo modernizador— entendieron reforma como mejora institucional sin reducción nominal. La confusión semántica deteriora cualquier debate público.

Sistemas de información de gestión incompletos. Argentina invierte mucho en organismos y poco en sus sistemas operativos. La consecuencia práctica es que nadie tiene la imagen completa: ni el Ejecutivo nacional, ni los gobernadores, ni la ciudadanía. La discusión sobre eficiencia se vuelve necesariamente ideológica porque la evidencia empírica es parcial. Trabajos de IARAF, Politikon Chaco, Fundación Ecosur (Bolsa de Comercio de Córdoba), CIPPEC y Chequeado fueron llenando el vacío durante los últimos años, pero el dato oficial sistemático sigue siendo intermitente.

Existe además una tensión territorial muy específica. Buenos Aires y CABA contra el resto. El conurbano bonaerense reclama por subrepresentación fiscal mientras concentra el principal foco de demanda social. CABA es la jurisdicción más beneficiada con gasto público nacional —Justicia federal, fuerzas de seguridad (Gendarmería, Prefectura), subsidios al transporte— y al mismo tiempo aporta poco vía coparticipación. La pelea por el porcentaje de coparticipación de CABA (recortado por decreto en 2020 y judicializado por la Ciudad) es paradigma del conflicto: lo que parece técnico es siempre político.

El documento no busca cerrar estas tensiones: las exhibe. La reforma del Estado argentino es difícil precisamente porque toca contratos políticos consolidados, herencias institucionales superpuestas e intereses con capacidad real de veto.

Síntesis

El sistema se sostiene porque las fuerzas que lo mantienen tienen capacidad de bloqueo y horizontes más cortos que los de cualquier reforma estructural. No es ignorancia: es geometría política.

III
Líneas de
acción posibles

Las direcciones que hoy están sobre la mesa, agrupadas en seis líneas. Cada una opera con su límite a la vista y, en varios casos, con un caso vivo internacional que conviene mirar. Ninguna resuelve el problema por sí sola; combinadas, modifican la pendiente.

  • Acuerdo fiscal federal de nueva generación. Revisión integral del régimen de coparticipación con criterios actualizados —población actual, capacidad fiscal, necesidades reales, incentivos a actividad productiva—. La propuesta de Fundar (julio 2025) incorpora al sistema previsional como tercer actor de la distribución primaria. El gobierno de Salta presentó en marzo de 2025 un libro propio: "Propuesta para un Nuevo Régimen de Coparticipación Federal", con criterios objetivos de reparto. Caso vivo comparado: Brasil acaba de aprobar la EC 132/2023 que sustituyó cinco tributos por IBS+CBS, creó un Comité Gestor con representación federada y se implementa entre 2026 y 2033. Es la transformación de federalismo fiscal más profunda de la región en décadas.
  • Eliminación de la coparticipación con fondo de convergencia. Posición sostenida por IDESA: que cada provincia recaude sus propios impuestos y que los distritos más ricos (fundamentalmente CABA) financien un Fondo de Convergencia mucho menor que la coparticipación actual para promover desarrollo en regiones rezagadas del norte. El argumento de fondo es que actualizar porcentajes es inconducente porque ninguna provincia cede participación. Caso vivo comparado: Alemania opera con federalismo cooperativo y nivelación financiera entre Länder (Länderfinanzausgleich), pero el debate sobre virar hacia "federalismo competitivo" lleva décadas sin resolverse.
  • Modernización administrativa de los tres niveles. Programa nacional con escala, presupuesto sostenido y articulación entre Nación, provincias y municipios. CIPPEC publicó en 2023 la Propuesta #40D de Profesionalización del Empleo Público, con asistencia técnica concreta en Entre Ríos, Mendoza y Jujuy. No para uniformar —imposible— sino para elevar el piso. Caso vivo comparado: Chile con su sistema de Alta Dirección Pública por concurso, y Perú con SERVIR, son los antecedentes regionales más estudiados de profesionalización de la función pública con resultados verificables.
  • Interoperabilidad de sistemas de información públicos. Plataforma federal de datos públicos que permita a cualquier nivel de gobierno medirse contra el resto. Bajo costo relativo y alta resistencia política, porque hace visible lo que hoy queda en sombra. Existen avances en el Mapa del Empleo Público Provincial (Jefatura de Gabinete) pero sin alcance fiscal integrado. Caso vivo comparado: Estonia, con su modelo X-Road de interoperabilidad estatal, es el caso paradigmático global, replicado en grados muy distintos por varios países de la OECD.
  • Profesionalización del empleo público. Concursos transparentes, evaluación de desempeño, carrera administrativa por mérito. Es la línea de mayor consenso retórico y menor implementación práctica. La Carta Iberoamericana de la Función Pública (CLAD, 2003) fue suscripta por Argentina y nunca implementada de forma sistémica. Los principales obstáculos son las prácticas de patronazgo en los tres niveles y la resistencia de sindicatos del sector que temen que la profesionalización sea sinónimo de precarización o de selección política encubierta.
  • Política de gobierno abierto y rendición de cuentas. Datos públicos accesibles, evaluación independiente de políticas, mecanismos institucionales de control ciudadano. Argentina firmó la Open Government Partnership (OGP) en 2012; el cumplimiento de planes de acción es parcial. Es la línea de menor inversión, mayor velocidad de implementación posible y menor capacidad de generar resultados aislados de las demás líneas.

Otras líneas que el documento no desarrolla pero que merecen ser nombradas: rediseño del sistema previsional integrado entre niveles, política nacional de compras públicas con criterio de demanda, marco común de evaluación de políticas, regulación de organismos descentralizados y empresas públicas. Cada una es eje propio y se relaciona con éste.

Síntesis

No hay reforma del Estado posible sin tocar la coparticipación. Tampoco hay coparticipación posible sin tocar la reforma del Estado. Esa interdependencia explica por qué ambos temas se posponen juntos, y por qué cualquier avance serio exige enfrentarlos en simultáneo.

IV
Interrogantes
abiertos

Las preguntas que el documento deja abiertas. No porque carezcan de respuesta, sino porque la respuesta depende de definiciones políticas que no corresponden a esta instancia.

  1. ¿Reforma del Estado significa ajustar o modernizar? La pregunta no es retórica: define palancas, plazos, costos políticos y resultados esperados. Ningún gobierno argentino la respondió de forma estable en las últimas tres décadas.
  2. ¿Es posible reabrir la coparticipación sin paralizar todo lo demás durante años? ¿O conviene avanzar por capas —alícuotas, fondos específicos, transferencias condicionadas— sin tocar la ley base, como sugieren algunos especialistas?
  3. ¿Cuál es la unidad mínima de gestión efectiva en Argentina? ¿La provincia, el municipio, la región metropolitana, una nueva categoría intermedia? La división constitucional puede no coincidir con la operativa.
  4. ¿Cómo se profesionaliza el empleo público sin politizar el debate ni precarizar al trabajador estatal? Las dos derivas son posibles y las dos son malas.
  5. ¿Qué hacer con el empleo público existente, particularmente en provincias donde funciona como red de contención social de hecho? ¿Se reforma con o sin transición laboral hacia el sector privado, que en muchas de esas provincias prácticamente no existe?
  6. ¿Es viable seguir sosteniendo la macrocefalia institucional Buenos Aires–CABA versus el resto, o el reequilibrio territorial pasa también por una reconfiguración del peso fiscal y administrativo del centro?
  7. ¿Cuál es el rol del Estado frente al sector privado en la propia reforma del Estado? No para externalizar la decisión sino para reconocer que la modernización seria requiere alineamiento de voluntades públicas, privadas y sociales. ¿Cómo se construye ese alineamiento sin renunciar a la conducción política?
Cierre

Este eje no se cierra con una propuesta. Se cierra con siete preguntas que cualquier proyecto que pretenda gobernar Argentina con eficacia va a tener que contestar, explícita o implícitamente, con su acción o con su omisión.

V
Mapa
del debate

El problema de la reforma del Estado y la coparticipación tiene un campo intelectual denso. Lo que sigue no es un directorio de instituciones, sino una agrupación por cómo se trató el problema: cinco posiciones identificables, las voces que las sostienen y la tradición política con la que cada una se asoció en distintos momentos. El mapa es lectura de ARTICULA. Otras agrupaciones son posibles.

Posición I
Eliminación y autonomía radical

La coparticipación produce dependencia provincial y debe sustituirse por autonomía fiscal plena. Cada provincia recauda sus propios impuestos; los distritos ricos financian un Fondo de Convergencia de tamaño reducido para regiones rezagadas.

Diagnóstico de fondo: el sistema actual genera incentivos perversos en las dirigencias provinciales, que prefieren congraciarse con el centro antes que desarrollar capacidades productivas. La salida es estructural, no de parámetros.

Voces IDESA (Jorge Colina), Fundación Mediterránea (IERAL), Libertad y Progreso, Fundación Libertad. Línea editorial cercana en La Nación y Ámbito.
Tradición política Décadas de 90 (reformas Menem parciales), Cambiemos con énfasis en reducción del gasto, gobierno Milei desde 2023 con la versión más radical.
Posición II
Reforma con criterios objetivos

El sistema debe rediseñarse con criterios técnicos transparentes —población actual, capacidad fiscal, necesidades sociales medibles, incentivos a producción—. La distribución primaria puede incorporar nuevos actores como el sistema previsional.

Diagnóstico de fondo: el problema no son los incentivos sino la opacidad. Una distribución secundaria sin fundamentos explícitos no puede sostenerse técnicamente ni legitimarse políticamente. El acuerdo requiere actores con capacidad técnica y voluntad política simultánea.

Voces CIPPEC (Lucía Díaz Frers en documentos seminales desde 2005, Mauro Solano, Gala Díaz Langou hoy), Fundar (Guido Zack, Mónica Fein), IDEA, IIEP-BAIRES, Asociación Argentina de Presupuesto y Administración Financiera Pública (ASAP).
Tradición política Convención Constituyente de 1994, intentos del Pacto Federal de 1992-94, propuestas técnicas de Cambiemos sin implementación, agenda de gobernabilidad de varios gobernadores actuales (Cornejo en Mendoza, posiciones de Santa Fe).
Posición III
Defensa provincial y redistribución

La coparticipación es la garantía de cohesión federal en un país con asimetrías productivas estructurales. Sin transferencias automáticas y previsibles, las provincias del norte y del centro quedan a merced del poder discrecional nacional. El problema no es el régimen sino los recortes y la informalidad de las transferencias complementarias.

Diagnóstico de fondo: el conflicto principal no es Nación versus provincias sino centro productivo versus regiones rezagadas. La autonomía fiscal radical condenaría al norte a la decadencia.

Voces Gobiernos provinciales del norte (Salta, Catamarca, La Rioja, Formosa, Chaco, Jujuy), centros de estudios universitarios provinciales, sectores del peronismo federal, CEPA, IADE.
Tradición política Peronismo federal histórico, gestiones provinciales largas en el norte, agenda de las gobernaciones del Litoral. El libro de Salta (Dib Ashur, marzo 2025) propone reforma con criterios objetivos pero protegiendo el principio redistributivo.
Posición IV
Constitucionalismo y derecho público

Argentina vive en "inconstitucionalidad por omisión" desde 1996. La cuestión no es solo fiscal sino de respeto al mandato constitucional. La reforma se debe hacer porque corresponde, con los criterios que la Constitución del 94 dispone: ley convenio, aprobación de Cámaras y de provincias, equidad y solidaridad.

Diagnóstico de fondo: el incumplimiento sistemático del mandato constitucional erosiona la institucionalidad republicana. Cualquier reforma debe respetar el procedimiento agravado, sin atajos por decreto.

Voces Facultad de Derecho UBA, Asociación Argentina de Derecho Constitucional, autores como Antonio María Hernández, Roberto Gargarella desde su ángulo, Andrés Gil Domínguez. Doctrina especializada en revistas como La Ley, Jurisprudencia Argentina.
Tradición política Convención Constituyente de 1994 (Alfonsín, Álvarez, Auyero como referencias). Voto disidente recurrente en la Corte Suprema en causas de coparticipación. Capítulo dedicado en obras académicas como las del Centro de Estudios Políticos y Constitucionales.
Posición V
Fiscalización y datos públicos

El debate sobre reforma del Estado y coparticipación está atravesado por opacidad de datos. La condición previa a cualquier reforma seria es construir información pública sistemática, comparable y verificable. Sin eso, las posiciones se vuelven ideológicas y los acuerdos son frágiles.

Diagnóstico de fondo: lo que no se mide no se gobierna. El campo del debate fue ocupado por consultoras y observatorios precisamente porque el dato oficial es intermitente.

Voces Chequeado, Politikon Chaco, IARAF, Fundación Ecosur (Bolsa Comercio Córdoba), ASAP, Open Government Partnership Argentina, Directorio Legislativo. Periodistas especializados como Héctor Mancini, Mauro Guidini.
Tradición política Movimiento de gobierno abierto desde 2012, plataformas de datos públicos (datos.gob.ar), Mapa del Empleo Público Provincial (Jefatura de Gabinete). Es la posición más transversal a colores políticos.
Recursos para profundizar
Documentos clave recientes
  • CIPPEC #40D — Profesionalización del Empleo Público (2023)
  • Fundar — Propuesta integral de coparticipación con previsional (2025)
  • Gobierno de Salta — Propuesta para un Nuevo Régimen de Coparticipación Federal (Dib Ashur, 2025)
  • IDESA — Serie sobre coparticipación y autonomía fiscal (2019–2025)
  • IDEA — Coparticipación, un debate necesario (2025)
  • Pacto de Mayo — 10 puntos firmados en Tucumán, 9 julio 2024
Periodismo especializado
  • Chequeado — el explicador y verificación de cifras
  • Jorge Liotti (La Nación) — columnas sobre política federal
  • Ámbito Financiero — sección de economía federal
  • LPO — política provincial y nacional
  • Infobae Política — cobertura gobernadores y Pacto de Mayo
  • El Litoral, La Voz del Interior, Los Andes — visión provincial
Universidades y programas
  • IIEP-BAIRES (UBA-CONICET) — política fiscal y federalismo
  • UTDT — Departamento de Economía y Escuela de Gobierno
  • UDESA — Maestría en Administración y Políticas Públicas
  • UNCuyo — Federalismo y política regional
  • UCC, UCASAL — Análisis fiscal y provincial
  • INAP — Cuadernos sobre función pública
Espacios institucionales activos
  • Consejo de Mayo — Decreto 382/2025, sesiones mensuales
  • Comisión Federal de Impuestos — organismo de Ley 23.548
  • Foro de Concertación de Políticas Sociales
  • Mapa del Empleo Público Provincial — Jefatura de Gabinete
  • Comisión Asesora de Coparticipación — Senado de la Nación
  • Comité de Política Fiscal — Consejo Federal de Inversiones (CFI)
Lectura del mapa

Las cinco posiciones no son excluyentes. La mayoría de los actores se mueve entre dos o tres según el tema concreto. Lo que define el debate político no es la posición pura sino las combinaciones, y las combinaciones cambian con la coyuntura. Por eso el problema no se resuelve por consenso técnico: se resuelve por correlación política.

Nota metodológica

Sobre el carácter de este documento

Este documento integra la serie Argentina 2026–2036, un conjunto de ejes temáticos que ARTICULA propone como insumo de discusión para quien tenga que tomar decisiones de política pública o quiera indagar en cuestiones estructurales del país.

No es una propuesta de gobierno ni una recomendación cerrada. Es un ejercicio de señalamiento: identificar el problema, exhibir las tensiones que lo sostienen, enunciar las direcciones posibles con sus límites a la vista, dejar abiertas las preguntas que el documento no está en posición de cerrar, y mapear quiénes están pensando el problema con qué posición.

El valor del producto está en la metodología. Si un problema lleva décadas sin resolverse no es porque nadie lo vio: es porque las fuerzas que lo sostienen son robustas. Cualquier abordaje serio empieza por reconocer esa complejidad en lugar de simplificarla.

Las cifras citadas provienen de fuentes oficiales (INDEC, Ministerio de Economía, Dirección Nacional de Asuntos Provinciales, Secretaría de Trabajo) o de centros de estudios y consultoras reconocidas en el campo, identificadas en cada caso. Las lecturas estratégicas son elaboración propia de ARTICULA y no representan la posición de ningún actor citado. Documento de distribución restringida a destinatarios de la red ARTICULA.

Fuentes y referencias