Panorama económico
Las tarifas de servicios públicos acumularon en el primer semestre subas muy por encima de la inflación general: el gas aumentó 168,5%, el agua 34,9%, la electricidad 35,3% y el transporte 40,3%. El titular del Índice de Precios al Consumidor baja, pero la estructura de costos del hogar se reorganiza hacia los servicios. El consumo privado —medido por ventas de alimentos y productos básicos— cayó 2,1% en el primer bimestre y todavía no recuperó los niveles de diciembre de 2023.
La baja de la inflación es real y sostenida. Pero convive con una presión creciente sobre los ingresos familiares que el IPC no captura con igual claridad: las tarifas subieron, el crédito se encaró y la mora sube. La macro mejora; la micro tarda. En paralelo, el tipo de cambio opera dentro de las bandas del Banco Central de la República Argentina (BCRA), sin señales de tensión cambiaria visible.
Sector externo y deuda
El FMI aprobó en mayo la segunda revisión del acuerdo con la Argentina y habilitó un desembolso inmediato de USD 1.000 millones. La meta de acumulación de reservas se fijó en USD 3.500 millones para junio. En 2026, el país enfrenta vencimientos de deuda por ≈ USD 19.500 millones en total: la acumulación de reservas no es un logro holgado, sino una condición de sostenibilidad del programa.
Las importaciones de mayo fueron USD 6.033 millones, un 7% menos que en mayo de 2025. La caída responde en parte a la debilidad de la demanda interna y la inversión productiva. El superávit externo es genuino en el rubro energético; en los demás rubros, la dinámica es más matizada.
El sector externo es hoy el punto más sólido del cuadro macroeconómico. La energía reemplazó a la soja como motor exportador: las Manufacturas de Origen Agropecuario (MOA) crecieron 20,5%, pero fueron eclipsadas por el boom hidrocarburífero (+167,1%). Esta reprimarización de la canasta exportadora —hacia petróleo y gas en lugar de agroindustria— tiene consecuencias territoriales y fiscales que los datos agregados no muestran todavía.
Fiscal y empleo
La tasa de desempleo se mantuvo en 7,8% en el primer trimestre, sin variación significativa respecto del mismo período del año anterior. El número estable oculta un deterioro de composición: el empleo formal asalariado cayó 0,6 puntos porcentuales mientras la autoocupación y la informalidad avanzaron 0,5 puntos porcentuales cada una.
El ancla fiscal funciona y el mercado la valida. El problema es distributivo: el superávit se construye con caída del gasto real mientras los salarios pierden poder adquisitivo y el empleo informal crece. La sustitución de trabajo registrado por informalidad es una señal de largo plazo que los indicadores de coyuntura no muestran con urgencia, pero que define la calidad del ingreso de amplios sectores.
Inversión y producción
El gobierno de Neuquén presentó ante el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) un programa de obras por $1,6 billones para resolver los cuellos de botella logísticos que el boom de Vaca Muerta ya empieza a generar: infraestructura vial, educativa y sanitaria. La provincia también diversifica hacia la producción agropecuaria para reducir la dependencia de los hidrocarburos. Neuquén también destina $4.000 millones al sector agropecuario para que los recursos energéticos se distribuyan hacia otros sectores de la economía provincial.
El Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) —aprobado en 2024— empieza a registrar adhesiones en el sector energético, aunque su impacto sobre la inversión amplia todavía no es visible en los datos macro del primer trimestre.
Vaca Muerta cambió el perfil exportador de Argentina. En paralelo, la manufactura retrocede y la inversión en maquinaria no despega. La economía crece apoyada en la energía y la agroindustria, en tanto los sectores industriales urbanos no encuentran su impulso. La reprimarización no es nueva, pero se acelera en un contexto donde la inversión extranjera directa se concentra en los recursos naturales.
Agenda social
La baja de la pobreza desde el pico de 2024 es real y estadísticamente significativa: pasó del 38,1% al 28,2% entre el segundo semestre de 2024 y el de 2025, una reducción de 9,9 puntos porcentuales. Sin embargo, el dato del primer semestre de 2026 —cuando el INDEC lo publique— podría interrumpir la racha descendente. Las proyecciones de consultoras apuntan a un rebote moderado hacia el 29%, asociado al impacto de las tarifas sobre los ingresos y a la desaceleración del consumo en el primer trimestre.
La reforma del sistema de transferencias —de planes a vouchers de capacitación— expresa un modelo de asistencia condicionada a la inserción laboral. El problema es que el mercado laboral disponible es en gran medida informal. El gobierno asume el costo político de la tensión con las organizaciones sociales y muestra que no va a ceder en el esquema. Sin que una cosa dependa de la otra, la pobreza baja y la conflictividad social sube: la mejora agregada convive con tensiones activas en los segmentos más vulnerables.
Escenario político
El cierre del primer semestre estuvo dominado por la salida de Manuel Adorni de la Jefatura de Gabinete (27 de junio), tras tres meses de escándalo por su patrimonio. La investigación federal detectó un crecimiento patrimonial del 400% en términos reales durante su gestión, viajes de lujo no justificados y ≈ USD 500.000 en criptomonedas cuya procedencia la Justicia investiga. El Financial Times calificó la renuncia como "el escándalo más perjudicial" contra el gobierno de Milei. En su despedida, Milei reafirmó la confianza en Adorni: la salida fue por presión institucional, no por ruptura personal.
Diego Santilli, del Propuesta Republicana (PRO), se perfila como nuevo Jefe de Gabinete con asunción prevista para el 30 de junio. Con su designación, el Ministerio del Interior se fusionaría con la Jefatura de Gabinete bajo su conducción. Es la señal más clara del ciclo: la estrategia comunicacional del año uno —encarnada en Adorni— cede paso a una gestión política orientada a la negociación con gobernadores, intendentes y bloques provinciales. El eje Cristina Fernández de Kirchner —su situación judicial y las movilizaciones asociadas— funciona como aglutinador de la oposición peronista, que suma 21 bancas en el Senado: suficientes para bloquear reformas constitucionales.
En paralelo, la arquitectura de la coalición de cara a 2027 empieza a tomar forma. Mauricio Macri empuja un acuerdo formal LLA-PRO con el argumento de que "no nos fue bien separados". Hay un principio de entendimiento para la Provincia de Buenos Aires —donde Santilli figura como posible candidato a suceder a Axel Kicillof— pero la tensión persiste en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA): sectores de La Libertad Avanza, encabezados por Karina Milei, resisten una alianza electoral que diluya la identidad del espacio en el territorio porteño. El partido aún no resolvió si va unido o separado en el distrito más competitivo del país.
En el Congreso, la reforma electoral —que incluye la posible eliminación de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO)— es el expediente con más presión de tiempo: el Ejecutivo fijó agosto como horizonte de aprobación. La discusión combina cálculo político de cada bloque (las PASO distribuyen el poder de manera diferente según el tamaño de cada fuerza) con un debate de fondo sobre el sistema electoral argentino que ningún actor quiere dar explícitamente.
LLA llega a la mitad del mandato con más músculo legislativo, el programa macroeconómico sostenido y, por primera vez, un escándalo de gestión de magnitud. El "Adornigate" no destruye el andamiaje político —Milei tiene los votos para gobernar— pero introduce una variable nueva: la narrativa de la transparencia, que fue uno de los activos iniciales del espacio, recibe su primera herida significativa. En paralelo, la llegada de Santilli señala que el gobierno opera en un modo distinto al del año uno: más negociación, menos confrontación. Sin que una cosa dependa de la otra.
Dato de color
Por qué rompe la serie: cuando la macroeconomía se ordena —tipo de cambio dentro de bandas, inflación en descenso, superávit fiscal— lo esperable es que la mora bancaria también se estabilice o baje. La dirección contraria indica que el ajuste ya operó sobre los tableros agregados pero todavía no llegó a los ingresos reales de las familias. Uno de cada siete pesos prestado a personas físicas no está siendo devuelto.
Por qué importa para la política: la morosidad en crédito al consumo es un indicador adelantado de tensión social. No aparece en las marchas ni en los índices de conflictividad, pero mide la presión acumulada en los hogares. Cuando el crédito deja de ser solución y se convierte en problema adicional, el margen de tolerancia al ajuste se estrecha.
Lo que ARTICULA sigue: el dato del segundo trimestre de 2026 (a publicarse en los próximos meses). Si la mora continúa subiendo mientras la inflación sigue bajando, el desacople entre macro y micro se consolida como tendencia, no como ruido.
La macro y la micro se mueven en sentidos diferentes. Los tableros de estabilización —inflación, tipo de cambio, reservas, superávit— mejoran. El crédito a los hogares no. Cuando un indicador dice algo distinto a todos los demás, merece atención antes de que deje de ser un dato de color y pase a ser un dato de portada.